Redes Sociais conectam ideias e visões de mundo

quarta-feira, 18 de agosto de 2010

Brasil: usted va a hablar del




Está claro que Brasil escaló otro nivel. Esta claro que la sociedad brasileña se divide entre los 82% que aprueban el gobierno y los otros 5% que lo rechazan. Nunca estuvo tan clara la inmensa distancia entre los que nunca creyeron en la nación ni en el pueblo brasileño y la alegría que se irradia por el país en este momento único. De un lado, la voz amarga, reaccionaria y desesperada de los dueños del poder de la media, que divorciados de la nación, no ven el mundo que se abre a la sociedad brasileña. Del otro, un candidato huérfano de ideas que siempre defendió y se mantuvo apegado a las banderas de un tipo de Brasil que quedó para atrás.
Sin embargo no solo son las viejas banderas, los estandartes desfasados los que son tirados a un lado de la carretera. Muy pronto, las ideologías baratas, ideas ocas, y los comportamientos sedimentados por la prensa pierden significado y fuerza. “Al pueblo no le gusta la política”, “el pueblo no sabe votar”, “ Brasil nunca será un gran ”, “aqui nada se pune”, “la política es solo robadera”, “El Brasil es sol playa y carnaval”. Cuantos mitos reproducidos apenas para afirmar la ideología dominante de que el problema es el pueblo. Lo que más desespera a ese 5% de la sociedad no es estar fuera del poder y así continuar, sino tener que seguir impasibles, ser desenmascarados de su cobardía, su inercia, su divorcio de la nación, y sobre todo, ser descubierto el hecho  de que nunca quisieron un país.
Por la primera vez la nación, en todos sus sentidos, se torna protagonista de la posibilidad de escoger. ¿Por que hasta ahora al pueblo solo le restaba concordar con la falta de opciones, con la falta de destino, con la imposibilidad de realizarse en todas sus potencialidades. Policarpo Quaresma, de Lima Barreto, eterno personaje de las potencialidades frustradas, se venga en este momento histórico porque una mujer reafirma frente a la nación el deseo de continuar el proyecto nacional de incluir a las masas brasileñas en el itinerario de la historia. El tornero mecánico emigrante, la mujer torturada, y poco a poco, el pueblo se va viendo en el poder y viendo el propio poder.
No, no se trata de la misma cosa, no se trata de una falacia, no se trata de un cebo, mucho menos de la continuidad del proyecto neoliberal fallido llevado a cabo por FHC. Así como  Lula y Dilma también, se trata sí  de dejar claro para América Latina que existe la posibilidad de otro destino en el Sur del Ecuador. No existe división, no se trata de una sociedad dividida, se trata del Brasil queriendo ser sur-americano en todos los sentidos y direcciones. La hacienda que el Brasil fue en las manos de los adinerados que soñaban con haber nacido en Miami, que nunca soñaron el sueño del pueblo, le resta ahora asociarse a lo nuevo que emerge y se consolida, o, atrincherarse en la propia pequeñez.
La grandeza del Brasil no está apenas en sus riquezas minerales en un mundo que se agota, está en la multiplicidad de colores de su gente en un mundo que se divide, en la capacidad de integrar todos los credos cuando por el mundo las religiones se crispan, de reinventar culturas cuando las culturas del mundo aquí se encuentran, de mirada para el mundo cuando todos comienzan a  mirar para sí. De osar hablar cuando el mundo se levanta en armas. El Brasil se torna importante ahora no por lo que tiene y puede dar al mundo, mas por lo que puede hacer por el mundo para que este sea mejor de lo que es.
 Una gran nación está ahí para ser construida y esta comienza educando al pueblo sobre su propia grandeza. Luciano Alvarenga, Sociólogo
Tradução para o Castelhano do cubano Luis Suarez Batista

Nenhum comentário: